Soy un ser espinoso, recubierto de diversas armas por si acaso las necesitara, porque salí lastimada muchas veces y simplemente adopté una forma un poco extrema de protección. Y algunos días como hoy me siento a pensar y quiero hablar con alguien pero no encuentro a la persona que necesito, más que nada porque ya hablé con todos sobre esto. Todos lo saben todo y nadie quiere seguir escuchándolo. Ya recibí cada consejo posible:
Me dijeron que dejé de ser así y que empiece a dar amor y a no enojarme tanto.
Me dijeron que simplemente soy así porque no me gusta que los otros se salgan con la suya así nomas, que lo acepte de una vez.
Me dijeron que en realidad no soy tan forra o mala, que no exagere.
Me dijeron que hago bien.
Me dijeron que hago mal.
Me preguntaron si pensaba que podía ser feliz viviendo toda una vida así.
Simplemente no creo saber la respuesta, y obviamente eso me asusta. En mi escala de preocupaciones, conocerme a mi misma siempre estuvo en el podio, porque lo considero la única forma posible de vivir un poco en paz. Pero en ese camino o me perdí o me resigné, o elegí agarrar por acá, no entiendo. La cosa es que no se donde estoy, sé adonde voy pero no sé con quien. Y capaz es solamente una boludez que nadie sabe a ciencia cierta, pero a veces me canso de pensar.
Enojarse es agotador, pero safa, es algo que me libera por unos minutos de todo. El punto es que nunca conocí a alguien tan chispita como yo, tan cambiante como para enojarse hoy, reírse mañana y llorar pasado. Y quiero tener a uno cerca a veces, así nos amamos, nos odiamos y nos permitimos sacarlo todo afuera, juntos. Ni siquiera quiero una amistad, quiero una compañía en esta montaña rusa.
¿Los puercoespines son animales solitarios?
No hay comentarios:
Publicar un comentario