12 de agosto de 2015

Brisa

Por razones que sobran no puedo llamarte, o hablarte, o pedirte algo o nada. No puedo entenderte completamente aunque desee hacerlo con todas mis fuerzas. No me lo perdonarían aunque yo lo haría, y me importaría tan poco el hecho simple de que no sos más que una brisa que sopla a mi alrededor sin conocerme y sin saber de mi, sin entenderme y sin pensarme. Pero yo te pienso y te veo irte, y me preguntó con bastante frecuencia porque todo el mundo te deja ir.
Seguramente es por el hecho de que nadie te puede frenar, de que estás hecho para alejarte de todo lo que se conecta con vos, porque no entendes de ataduras y muchísimo menos de culpables. Porque sos ese que está siempre y que por no querer perderse nada termina haciendo todo a medias. Anda a negarmelo, si lo veo en tus ojos. A mí no podrías mentirme, por eso no voy a acercarme más, para que no tengas que ver a tu orgullo ponerse de rodillas o para que no me ladres cuando te diga lo que no queres escuchar.
No voy a perseguirte, ni a buscarte, sólo voy a contemplarte a distancia segura, lejos de las luces porque yo no estoy hecha para eso. Y mientras te pavoneas adelante de todos, y mientras buscas algo distinto en los lugares donde sabes bien que vas a encontrar lo mismo de siempre, yo me quedo acá sentada y te veo hundirte lejos. Confió en que sos de los que salen a flote solitos. no me asusta lo que pueda pasarte.
Pero que te quede más que claro, que en otra vida, vos y yo estuvimos juntos nene, y seguro nos fue mal, pero lo probamos, y nos metimos en el barro hasta la cintura, para salir vadeando como pudimos y reconstruirnos de a poco. Sos las lecciones que me faltan todas juntas, y por eso te miro de lejos, te vigilo como una mamá oso que mira que sus cachorros no se caigan. porque sin poder explicar cómo, amo mucho de vos, y vos has amado mucho de mí sin haberme amado nunca.

No hay comentarios:

Publicar un comentario