Hola, como estás? No me conoces, no te conozco, aunque reconozco que me encantaría hacerlo algún día, y es que me contaron tantas cosas de vos. Me contaron como te llamas, donde vivís, a que te dedicas, cuales son tus sueños, que música escuchas, como sos cuando queres mostrarle a los demás que sos, como ocultas cosas (si, confiaste en personas que valen la pena, porque jamás supe las cosas que ocultas).
Los relatos sobre vos son cuasi heroicos, ¿Y de qué otra forma iban a ser? Si la persona que me lo conto todo sobre vos te ama. Y lo admite, sin duda, admite que 4 años después te ama con la misma fuerza loca que cuando todo comenzó. Y eso me parece tan loco, tan desquiciado y tan suicida como admirable. Y es que ver a alguien enamorado la carga a una de una fuerza ajena que sin embargo se expande rápido, no es posible quedarte cerca de alguien enamorado sin terminar queriendo.
Y así la vida te agarra, caminando por una calle de una cuidad enorme que no te necesita, rodeado de personas que no te necesitan, con vidas que no te necesitan, y sabes que hay alguien que te necesita, pero siempre te parece poco. Y es que después de escuchar hablar a alguien enamorado, hasta a los más fríos se les derrite el alma.
Y acá te escribo aunque no me leas, porque me convencieron de que sos un buen pibe, de que vales la pena, de que tenés mucho para dar y mucho para ser, de que sos mucho. Y me da lástima, la verdad. Me da lástima que alguien así no sepa que otro alguien lo "vende" así, así de bueno y de lindo, así de inalcanzable.
Y por eso, aunque sigas con tu vida, aunque sigas con tu alma de poeta, con tu sonrisa (linda, si puedo opinar), y con tus vicios caros y baratos, como el de no querer que nada sea si el otro puede sufrir, aunque sigas. Seguí, dale que me caes bien, dale que vos no tenes la culpa, dale que se puede, dale que hay que vivir.
Pero no te olvides jamás, y sí, te hablo a vos, no te olvides de que hay personas que te aman en secreto, que se mueren por decirte mil cosas y no se animan ni a volver a hablarte. No te lo olvides, porque a veces podés tener miedo de no ser lo bastante para nadie, y resulta que sí.
Y quien te dice, capaz todos somos lo bastante para alguien en esta vida, y jamás lo supimos o lo vamos a saber.
No hay comentarios:
Publicar un comentario