Si, me borré un tiempo, pasa que le dedique estas semanas a muchas cosas, a empezar a conectarme con la realidad de nuevo, con las personas, con los momentos, conmigo de a ratos, con la facultad, con la casa, con la vida.
El punto es que últimamente tengo la suerte, el privilegio exquisito de tener muuchas charlas de madrugada. Cada vez más veces son las que me doy cuenta de que son las 3 de la mañana, y estoy despierta, con toda la energía que puedo tener, hablando de algo que no suelo hablar con alguien.
Y es que todos conocemos el poder de las charlas de madrugada, son casi equiparables a la magia, porque son ese momento exacto donde nos despojamos de todos los disfraces que nos pusimos durante el día para no sentir vergüenza, miedo, para no ser lo que somos. De noche todo eso cae por su propio peso, por el peso de nuestros ojos que se cierran de a ratos, o porque pasa.
No hay frase, teoría, pensamiento, sentimiento que sea lo suficientemente loco de noche, de noche todo vale. Y sacamos el mounstruo a pasear, y nos reímos con más ganas, y lloramos, y contamos lo bueno y lo malo.
Muchas veces la noche nos sorprende hablando con personas que no conocemos bien, a veces, incluso con personas que no conocemos para nada. me pasó el otro día. Y de golpe, un viaje de 6 horas que viene atrasado se vuelve lo mejor que me pudo pasar, todo porque encontrás un alma inquieta que al lado tuyo también quiere llegar, pero no quiere llegar del todo. Capaz hasta que es la típica alma de pibe freak que tiene un cubo rubik en el bolsillo, y entonces te das cuenta de lo loco que es el mundo.
O sino, de a poco, vas viendo en esas personas que todavía no te cierran del todo, pero que caen tan bien, a personas que pueden llegar a ser buenos amigos, amigos de años, de esos que algún día van a adquirir el superpoder de entenderte con una sola mirada. Y por eso los empezás a querer, porque entre birras, puchos, chocolates, música (mucha) y risas, se vuelven algo que vale la pena mucho, y cada día un poco más. Y lo serían sin todo eso de por medio, eso seguro.
Y bueno, reconectar. En eso estoy, obvio, sigo intentando entender cosas como que soy la única que puede cambiar la forma en que veo las cosas que pasan, que yo las escribo y decido como llamarlas y vivirlas. Hacerse un cambio, en vez de buscarlo. Tan difícil y tan lindo a la vez.
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