Hola, casi no me conoces, pero me conoces bien. Sos de esos que saben sacar la ficha, sos jodido, complicado y honesto, lleno de odio, ansioso de amor. Sos un quilombo, y por eso te pienso, por eso me caes muy bien, y me pareces absolutamente intrigante, por eso hay cosas de vos que no me cierran, por eso me llamas la atención.
No creo posible que me gustes, casi ni te conozco, y además no sos nada de lo quiero en alguien, sos casi como una contraparte mía. Donde yo veo cosas que me dan ganas de reír, vos ves un mundo fijo, al que estás acostumbrado, donde yo veo pasiones, vos buscas guita, donde yo pienso que hay que cambiar cosas, vos pensas que esta todo más que bien. No soy tu nada, soy tu no todo.
Y sin embargo sos como una cebolla, encapado, rebuscado, sacás a la luz tus heridas de una manera tan grotesca que me da que lo haces para llamar la atención, pasa que vos entendes la fuerza de los secretos, sabes que te pueden jugar una mala pasada, y te presentas como una cosita transparente que no tiene reservas, cuando tu cabeza esta jugando un enorme partido de ajedrez a cada minuto. Dormís poco y mal, te atormenta el pasado, el presente y le temes al futuro, pero es más fácil hacerte el lindo y reirte de todo, sí. Sos complejo, despertas en mí esa cosa tan yo de querer ser la que te salve, porque ojo, no lo hago de buena persona, o capaz si, pero también me encanta ese crédito, saber que es obra mía, ser la que es necesitada, y recién ahí necesitar.
Somos dos personajes de un juego macabro, nos cruzamos por casualidad, pero sabemos que hay mucho que nunca vamos a vivir. Me confesaste que tenes una coraza, ansioso de que la quiera quitar.
Somos porfiados, jodidos, contras, amamos lo que nos niegan por el simple placer de ser negado. Nos une la potente fuerza del que sabe que tiene muchos caminos más fáciles para conseguir lo que quiere, pero elige el más complicado. Amamos el crédito de ser lo que no tenemos que ser. Amamos la adrenalina de que puedan pasar muchas cosas, que estén a punto de pasar, pero evitar que pasen.
Por momentos pienso que estamos hechos de la misma madera, nene, pero vos sos más fuerte que yo, mejor en muchos sentidos, vos sos el roble que ya resistió muchos inviernos crudos. Yo soy un árbol joven y dulce, que creció en un claro tranquilo y pacífico. Vos peleas tus batallas, y amas pelearlas. Yo soy la que quiere ser como vos, a costa de perder amor, porque nadie abraza al puercoespín.
Nemito, vos me presentas desafíos, sabes que voy a querer ir, yo pienso y pienso que no quiero pero al final quiero. Todo sería tan fácil si te quedaras abrazado a mí, dejándome cargar el peso que arrastras, ese que no te deja dormir de noche, sos ese "Sem-Pernas" de Amado, sos el que quiero cuidar, y él que jamás se va a dejar cuidar.
Sos un enigma que me sacude los esquemas. que me obliga a pensar y repensar, que hace que me sienta viviendo algo falso, pero que ni aunque cayera de rodillas llorando y preguntando como salir, me responderías, incluso si hiciera eso sacaría muchas menos respuestas, las esconderías.
No tenes paz, yo quiero tener paz. Es una de mis metas. Nada de esto nunca, ni en otras realidades podría funcionar. Y me da bronca, porque esa parte de mí que es como vos quiere forzar todo. Somos dos topadoras tirando para lados opuestos, y eso me enfurece. Y te odio tanto que te daría un beso. Y así termina este cuento.
Somos el imposible no anhelado del otro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario