Y acá estamos, cocinando fideos, escuchando rock suave porque no estoy para el fuerte, tratando de entender un poquitín de todo, y sin entender mucho nada. Pero yo trato, juro que trato, me levanto cada día pensando que ese es el día, el que al fin no voy a pensar ni una sola vez en el desconcierto que últimamente gobierna mi vida..pero el día de mierda se digna a llegar.
Ya sé, me tengo que poner a hacer cosas y bla bla bla.. pero es jodido, vamos a decir solamente que cada cosa que intento logra su cometido de distraerme un rato, pero después vuelvo a caer en esta mundana existencia, a pensar en las banales cosas como que día ir a hacer las compras, o cuantas horas curso mañana, que cole me tomo para ir a tal lado. Y cansa.
Cansa levantarse con ganas de seguir y acostarse con ganas de no levantarse, ojo, no es depresión profunda, no es aislamiento total, no es pensamiento suicida, en algún punto eso también me saca. ¿Podré ser taaan como para deprimirme pero sin estar siempre deprimida, para perderme pero sentirme tan encontrada a veces? Realmente ni idea. No sé quién soy, eso ya lo decidí, la joda de todo esto es que siento como que algún engranaje pesado se está moviendo de a pasitos de tortuga adentro mío, algo así como si me estuvieran anunciando el fin de algo, y el comienzo de otra cosa.
¡Genial!, pensé, al fin madurez.. pero no sé eh, me parece que todavía no tanto, aunque si capaz más realidad, más tema de interpretar la injusticia, de verla no sé si como algo normal, tampoco me cabe sentarme a pensar que todo esta dado y no puedo cambiar nada, pero me vendría bien entender de una vez por todas, y después de tantos golpes en la cabeza, que realmente las cosas nunca salen como queremos, para mejor o peor, y que tenemos que terminar aceptando que no podemos cambiar a los otros para que sean como queremos, como nos conviene, como nos resulta más fácil.
Una lección a la vez diría yo, asique repasemos que aprendí desde que arrancó el 2014 hasta ahora:
1) Valoremos a los viejos, dan todo por nosotros, y no te das cuenta hasta que te falta esa personita que te pregunta como te fue, pregunta a la que tantas veces contestaste un monosílabo y te fuiste a la mierda.
2) No podemos vivir por las presiones. No es sano, y no funciona. No importa que tan fuerte tire la corriente, si nos queremos bajar, bajémonos y busquemos el camino nosotros solitos.
3) Cocinar no es lo mío, fue más una confirmación que una lección, pero fue algo liberador admitirlo.
4) La época hermosa donde las decisiones eran buenas o malas, y las personas eran 100% buenas o 100% malas, se termina en cuanto te abrís a la vida, que vas a hacer, todos tenemos defectos, y virtudes, la cosa esta en saber aceptar y no en saber clasificar.
5) No podemos pretender de las personas el mismo trato que les damos, no podemos forzar una relación, del tipo que sea, cada uno hace lo que siente y en el momento que lo siente, y a veces es una mierda, pero bueno, a todos nos va a tocar estar de los dos lados de la calle alguna vez.
6) Realmente, no hay muchas cosas no solucionables, obvio que nada se revierte y bueno, hay que aceptar consecuencias, pero con un poco de ganas podemos trabajar cualquier situación. Muy pocas cosas realmente están destinadas a quedar como están.
7) Creo que la más dolorosa, pero también la más liberadora, no hay nada fijo y estable en esta vida, absolutamente nada. Las personas cambian, se van, vienen, casi nadie queda y incluso aunque quieran quedarse puede que se tengan que ir de todas formas. No podemos aferrarnos a los sueños como únicas formas de encontrar la felicidad, como "metas", soñar es un proceso hermoso, es algo que se construye día a día, que tenemos que alimentar y cuidar, algo por lo que luchar, contra otros o contra nosotros.
Y creo que ahí vamos, estoy segura de que voy a poder agregar un par más de estas en breve, siento como las cosas cambian, veo la luna y el viento, y de alguna manera loca surrealistamente intuitiva, sé que estoy en un proceso del que voy a salir diferente a como empecé, y amo eso, y odio eso.
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