11 de marzo de 2015

Saber perder

Siempre pensé que uno de los mayores problemas de la sociedad es que nadie nos enseña a perder. No crían para ser campeones, para que pasemos por encima de los demás, a costa de sus sueños  sentimientos, todo en busca de nuestros propios sueños y esperanzas.
Todo para ganar, hay que romperse el lomo, tenes que ser mejor, tenes que darlo hasta lo más lejos que llegues.
Y como no sabemos perder, realmente no estamos listos para enfrentar a la vida. Porque la vida son las victorias, y los logros, y todo eso que nos hace tocar el cielo y sentirnos orgullosos, pero también es caerse, aprender de las caídas, de las cosas que hacemos bien y de las que hacemos mal, entender que vivir dándolo todo, tampoco es vida en el fondo.
Cuando me encuentro en un momento en donde tengo que elegir si pelearla hasta el final, sabiendo que va a ser complicado y que tengo muchos kilómetros recorridos; o dejar que las cosas se terminen, aceptar que perdí, entender que no todo salió como quiero y que no puedo vivir luchando contra una parte de mí. Ese es un momento donde no sé que hacer.
La "heroína" que llevo dentro, ella quiere luchar hasta morir, dejar todo en la cancha, ir, putear, enojarme, romper puertas, agotarme y darlo todo.
Pero no puedo ser siempre una heroína, a veces la personita que tengo dentro es una nena chiquita, hecha un ovillo en un rincón de la mente, que me dice que no quiere más, que todo esto la esta lastimando, que nadie le pregunta como se siente y que quiere volver a casa.
Y nunca sé muy bien a cual de ellas escuchar, pero si sé que entre ambos extremos siempre termino sacando una solución. Porque tenemos que pensar que los extremos, extremos en los cuales siempre me gustó vivir, no siempre son tan opuestos, y la historia nos lo demuestra todo el tiempo.
Podes ser hombre y amo de casa, podes ser mujer y profesional, cuando hace unos siglos, o unas décadas, eso era impensado. Podemos vivir en ese limbo hermoso que hay entre ser fríos y cariñosos, podemos ser selectivos, podemos dejar de pensar que una parte de nuestra persona eclipsa a las otras partes, PODEMOS SER GRISES, y no hay por qué verlo como derrota, como algo "tibio". Y mientras escribo esto lucho contra esa parte mía, la más cerrada, porque realmente estoy cansada de ver en todos a un enemigo o un amigo, a alguien que viene a hacerme mal o bien.
Todos somos todo, un poco de todo, y voy a tener que abrir los ojos y ser más (me niego a decir realista) pero si mas "Medianista", ya me cansé de vivir en extremos, me cansé de luchar contra mi cabeza, de poner pensamientos en donde no van, de todo eso.

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