Y acá estoy, sentada en el medio de una cocina vacía, pero que hasta hace unos meses estaba siempre llena, y de repente alrededor mío veo como todas empiezan a juntar sus cosas y a irse, una por vez, a veces todas juntas.
Y de la nada estoy acá y extraño un poquito a esa piba que en estos mismos días pero hace un año, no sabía nada de nada. No entendía ni quien era ni que hacia, ni adonde iba ni nada. ¿Seré la misma piba? Todavía espero serlo, pero engañarme no sirve y mi cabeza me dice que no. Que esa época pasó, ese momento de vivir el quilombo, de tener miedo y ansiedad, de querer pero no. Que esas vacaciones con amigas no tan amigas ya fueron, que esos abrazos que prometían eternidades ya fueron, y al final todo se terminó. Como yo no quería que pasé, como siempre supe que iba a pasar.
Pero no me podría arrepentir ni de un día de este año, de esta vida. Sino mira donde estoy ahora, en el silencio, en la compañía ocasional, pero por sobre todo en el final de un año donde crecí mucho, donde aprendí mucho, y donde empecé a conocerme un poco más.
Y con todo encima, con todo lo bueno y lo malo, con la gente de mierda, y con las buenas personas, acá estoy, parada como una sobreviviente, y así me siento.
No sé que tan lejos voy a llegar, nunca lo voy a saber, pero lo más importante que aprendí este año sin duda fue a vivir el día a día, a no saber que va a ser de mi vida la semana que viene, o el año que viene o después.
Simplemente acá sentada viviendo esa vida que soñaba, que me daba miedo y alegría, que me hacía sentir que no conocía casi nada de la vida, cuando en realidad si conocía. Hace un año terminaba de sentar las bases para animarme a ser quien quería. Hoy me siento bien de ser yo, feliz con mi vida y mi ritmo, feliz con mis decisiones, feliz con cada parte de mi ser.
Y no sé si la persona que soy hoy me va a gustar en un tiempo, o si estoy tomando las decisiones correctas. Pero entendí que a partir de acá no hay más decisiones correctas o incorrectas, que ya no hay ni va a haber nadie que me diga si lo que estoy haciendo esta bien o mal. No hay quien te felicite o te condené. Todo se trata de mí, de saber que hoy hago lo mejor que puedo. Que lo que hoy pienso que es bueno es así aunque mañana piense que no. Cada día, tratando de hacer lo mejor, sabiendo que no puedo estar segura de nada. Vivir es saltar a una corriente que se mueve feroz, esperando llegar
a buen puerto y dirigiéndonos a algún lado, siempre a algún lado.
No hay comentarios:
Publicar un comentario