28 de diciembre de 2014

Mi hermana M

Nunca supe si es por la diferencia de edades, de situaciones, o de todo que somos tan distintas, pero lo somos. Y a pesar de eso mi hermana es esa persona de confianza a la que le puedo contar cosas que a mis viejos ni en pedo les diría, pero que necesito sacar. Mi hermana es la voz y el teclado de miles de consejos, aunque no los siga todos.
Y es que por más errado que uno este, esa gente que te vigila para que no te vayas del camino, que te pega, te molesta, te jode, pero que te ama más que a nada en este mundo; es la más necesaria.
Mi hermana es la personita que me pregunta como estuvo la fiesta, y que no me caga a pedos cuando llego tarde. Es la persona con la que podemos hablar sin tapujos de nuestros viejos, de la familia, de lo insoportables que son a veces.
También es la que se manda cagadas, la que muchísimas veces no entiendo en absoluto. Pero es la que mejor me conoce, la que me cuidó cuando era una bebé, la que se preocupa a cada paso que doy por si estoy bien, si estoy segura.
Y ahí vamos, con nuestros tropiezos, desentendidos, problemas y soluciones. Somos un todo complejo, fácilmente divisible en dos pero difícilmente diferenciable, intrínsecamente unido pero absolutamente independiente.
Somos la misma sangre y crianza, los dos resultados, las mejores compañeras y las peores conviviendo. Por todo ese hermoso y caótico conjunto de cosas, sin duda la amo como a nada.

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