Dualidad. Sin duda
una de las mejores palabras para descibrirme, incluso si tuviera que
hacer una definición mía, le anexaría un dibujito de un muñeco de
palitos, que no alcanza algo que está muy alto.
Sin duda, ese
muñequito me define muy bien, en el sentido literal y el figurado
también. Soy bajita, solamente un metro cincuenta y un par de
centímetros. Ah, y vivo queriendo ser una persona que nunca llego a
ser.
No es tan malo como
suena, a veces tengo temporadas de amor propio. Pero hay otras veces
que mi yo real se aleja tanto del ideal que hasta duele, como si esas
dos partes de mí se rompieran al despegarse una de la otra,
tirándome hacia dos lados opuestos.
Nunca voy a entender
como ella lo hace, siempre se lo digo y sé que suena raro pero la
admiro en muchos sentidos. Porque se parece a mí, incluso más de lo
que a veces muestra , lo sé. Prro de alguna mágica manera logra
canalizar lo mejor de lo que alguien como yo puede llegar a ser.
No la idealizo, sé
que tiene que tener sus trabas y fallas como todos, pero domina un
secreto para ser feliz que no entra en mis cálculos en ningún
sentido, y que nunca va a entrar. Simplemente no puedo quitar todo lo
malo que está en mí, por eso lo admito y eso simplemente aleja a
los demás.
No en sentido
literal, pero ese silencio mortal cuando termino de decir lo que
pienso o siento, lo dice todo. Nunca me preocupo mucho el rechazo,
siempre pensé que una tiene que superarlo y ser mas fuerte que él
en todos los sentidos.
Pero si me asusta
mucho fracasar, enormemente. Simplemente, no entra en mi cabeza que
vivo anhelando algo que cada vez que estoy cerca de lograr, consigo
alejar. Nunca doy el paso que me deja llegar. Y nunca lo voy a dar.
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