1 de octubre de 2014

Dualidad

Dualidad. Sin duda una de las mejores palabras para descibrirme, incluso si tuviera que hacer una definición mía, le anexaría un dibujito de un muñeco de palitos, que no alcanza algo que está muy alto.
Sin duda, ese muñequito me define muy bien, en el sentido literal y el figurado también. Soy bajita, solamente un metro cincuenta y un par de centímetros. Ah, y vivo queriendo ser una persona que nunca llego a ser.
No es tan malo como suena, a veces tengo temporadas de amor propio. Pero hay otras veces que mi yo real se aleja tanto del ideal que hasta duele, como si esas dos partes de mí se rompieran al despegarse una de la otra, tirándome hacia dos lados opuestos.
Nunca voy a entender como ella lo hace, siempre se lo digo y sé que suena raro pero la admiro en muchos sentidos. Porque se parece a mí, incluso más de lo que a veces muestra , lo sé. Prro de alguna mágica manera logra canalizar lo mejor de lo que alguien como yo puede llegar a ser.
No la idealizo, sé que tiene que tener sus trabas y fallas como todos, pero domina un secreto para ser feliz que no entra en mis cálculos en ningún sentido, y que nunca va a entrar. Simplemente no puedo quitar todo lo malo que está en mí, por eso lo admito y eso simplemente aleja a los demás.
No en sentido literal, pero ese silencio mortal cuando termino de decir lo que pienso o siento, lo dice todo. Nunca me preocupo mucho el rechazo, siempre pensé que una tiene que superarlo y ser mas fuerte que él en todos los sentidos.

Pero si me asusta mucho fracasar, enormemente. Simplemente, no entra en mi cabeza que vivo anhelando algo que cada vez que estoy cerca de lograr, consigo alejar. Nunca doy el paso que me deja llegar. Y nunca lo voy a dar.

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