27 de junio de 2014

Convivencia

Casi me parece mentira que hace 5 meses que vivo en comunidad y nunca les conté nada, tiene un poco que ver con que tengo el blog medio colgado, pero también con que es un tema sensible en mi vida, y aunque parezca mentira todavía no me puedo acostumbrar del todo a esto de vivir de a muchos, o mejor dicho muchas.
Capaz que alguna vez lo dije, pero estoy viviendo en una pensión, mal ubicada en la hermosisima cuidad de La Plata. Vivo enamorada de este lugar, de la manera en que cuando hay sol parece que todo es genial, de la corriente de gente, de la energía que uno ve y siente cuando camina por las calles llenas de gente, de las plazas inmensas que se llenan de amigos, familias, parejitas y otros especimenes que vivimos por acá.
Pero como todo cuento, tiene un costado malo, que como es real nunca es del todo malo: LA CONVIVENCIA.....chan chan chan, ¿Qué puedo decir de la peculiar experiencia de vivir con 12 personas más cada día de mi vida? Muchas cosas sin duda, dependiendo el día y el momento son muuy variadas.
Voy a empezar contando los momentos malos, como cuando ves que tenes que compartir un horno y 4 hornallas y empieza esa desmedida carrera para ver quien se queda con ese mínimo espacio para cocinar, necesario e insuficiente, ni pensar en las comidas elaboradas, que tenes que empezarlas temprano o resignarte a que vas a comer a las 12 de la noche, porque hasta que te consigas un lugarcito en la mesada donde apoyar algo por 10 minutos sin que desaparezca, se lo coman o te roben los cubiertos.Y es en esos momentos donde no importa lo mal que cocinen tus viejos, sin duda extrañas tener a alguien que te llame cuando esta todo listo, o por lo menos un poco de espacio para experimentar en la cocina o preparar algo que de verdad te motive a comer.
También esta eso de que todas tenemos horarios distintos, y nunca sabes a que hora las otras duermen o comen, o se bañan, o cursan o se van. Normalmente admito que eso me importa casi nada, pero cuando queres dormir una buena siesta después de cursar y no podes por los gritos, la cosa se pone jodida, más si tenes mi personalidad tranquila anti-gritos. O que te despierten los gritos a las 6 de la mañana de las pibas que vienen con un pedo tremendo y vos ahí tratando de dormir, pero bueno, son cosas que pasan.
La contraparte de todas las cosas horribles que tiene la convivencia son los buenos momentos compartidos, que te hacen olvidarte aunque sea por un ratito de que estas lejos de tu casa, y de la familia, porque es casi como vivir con amigos, subrayó el "casi", tampoco para falsearla. Y es que cuando miras la novela y todas putean al mismo forro que cuernea a la protagonista, o nos ponemos a discutir cual de todos los actores esta mas bueno, es un momento genial. También cuando escuchas que una dice "¿Alguien quiere pedir helado?" y media hora después estás sentada en una mesa, cagandote de risa y probando gustos raros que pidió la otra. Eso es buena vida.
Y por todas esas cosas y muchas más, odio y amo vivir en sociedad, porque como todo es una mezcla y una aventura, es venir sabiendo que 12 extrañas se van a convertir en personas que ves todo el tiempo, más seguido que a tus propios hermanos, y eso es complicado.
Nada en la vida real es bueno al 100% o malo al 100%, todo tiene matices, y la convivencia sin duda es una de esas cosas.

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