El azufre es útil cuando te duele la espalda, porque lo pasas suave sobre la piel, y hace que los aires se vayan de adentro tuyo y lo quiebren a él. Los azufres son como los seres queridos.
Cuando las cosas nos superan, son más fuertes que nosotros, es en esos momentos donde necesitamos personas que sean nuestro azufre, con esa fuerza y capacidad de bancar las adversidades, con ese toque mágico que nos permite dejarnos vencer porque sabemos que el otro va a estar ahí y a soportar lo más jodido, eso que nosotros no podemos afrontar solos.
Pero lo que muchas veces nos olvidamos es que los azufres no son eternos, sino que en un momento se quiebran del todo, y ya no sirven más. Si tenemos a una persona que siempre banca todo, es normal que en un momento ya no tenga más fuerza adentro de ella, y se quiebre, se deje caer, se deje abandonar y nos dejé a nosotros sin ese elemento químico que nos salvaba tantas veces.
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