12 de mayo de 2014

Lluvia de pisadas en un mar revuelto

Siempre quise tener una Ítaca, o como mínimo un Capri, un archipiélago o una isla donde ansíe llegar, un lugar seguro donde saber que las cosas no se acomodan solas pero que encuentran maneras indirectas de resolverse en mi cabeza. Es una idea complicada, pero es que hay algo en las islas que me llama la atención, algo en su aislamiento y en sus conexiones que hace que uno pueda desconectarse y a la vez encontrar algo. Ese algo que dejaron otras personas.
Desde donde lo veo, como las islas están rodeadas de kilómetros de agua, cada persona que las pisa deja un huella mucho más profunda que la que puede dejar en la tierra, quizás porque sabe que son un lugar donde todo se conserva distinto, hay algo del olor del mar que se filtra en las ideas y les da un toque a salado y a experiencia.
Si alguien va a una isla y vuelve exactamente como se fue, es porque no supo encontrar la esencia que ese lugar tiene para dar, espero algún día reconocer mi isla, esa que tenga guardadas las experiencias que quiero sentir para poder encaminar las mías propias. Quiero sentir el olor a mar y caminar los pasos que muchos pisaron pero que el agua llevó a otra parte y volvió a traer enriquecidos, me parece hermosa la idea de que un sentimiento o una vivencia pueda recorrer costa tras costa, sumándose con otras, dejando algo de sí, perdiéndose y reencontrándose una y otra vez, para anclarse en un pie humano y esperar a dar sus frutos.
Los pies son los que nos mantienen firmes y anclados, son la conexión con la tierra que pisamos y con lo que esta encierra, son los que definen nuestro camino a cada paso y los que nos dicen cuando tenemos que parar y dejar pasar un tiempo. Si uno apura la marcha de los pies, estos se enferman y nuestra marcha se vuelve lenta y forzada, otras veces cuando vamos a hacer algo que nos hace bien, son ellos quienes apuran la marcha y podemos caminar largas distancias sin sentir dolor, porque nos mueve algo más que la sangre en nuestras venas.
Ojala que esta idea llegue a una isla, y haga un viaje por el mar adonde tenga ganas de ir, ojala que conozca Capri, o viaje un poco en el tiempo y llegué hasta Ítaca.

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