Nunca pude comenzar un cuento con "Había una vez..", tampoco sé como hacer que sigan su curso sin irme por la ramas. Siempre pensé que cuando alguien se va por las ramas, es porque esas ramas son mucho mas interesantes que el tronco, y podrían volverse un tronco con más ramas. Y de alguna manera encontrar una forma de unir las ideas en red, de captar el valor exacto que cada cosa tiene para uno mismo, esa es la magia de las conexiones.
Y eso no tiene nada que ver con mi sol, porque tengo que admitir que esta no es la historia de un sol cualquiera que me cruce por ahí, es la historia de un sol que me ilumina y me alienta, uno que vale la pena cada día de mi vida.También es la historia de mi hermano de alma, de mi amigo, de la persona que crea un vínculo hermoso donde no había nada más que un nombre desconocido. Y ese solcito se me marchita de a poco y no sé como ayudarlo.
Tengo mis dudas de que haya una forma exacta de saber como ayudar a otra persona, a pesar de eso pongo empeño día a día en conocerla y estudiarla, pero mientras tanto me siento sola a pensar como ayudar a los que amo. Y amo a mi sol, porque siempre supo sacarme del encierro de mi cabeza, siempre supo ayudarme a superar las ausencias. Lo más irónico es que hoy es él quien se siente solo y yo no sé como puedo solucionar algo. Porque no puedo correr a abrazarlo, ni sentarme a tomar mate con él. Solo puedo mirar una pantalla fría y hablar de la manera en que sé que mis palabras van con calidez, van con empuje y fuerza para seguir un día más.
Es gracioso como las personas buscamos solucionar las cosas, yo odio pedir ayuda, y él también. Y precisamente por eso nos ayudamos mutuamente, para no morir ni decaer, para no aflojar. Y hoy sólo me sale decirle lo importante que es para mi, y lo poco que puedo hacer y lo mal que eso me hace. Quisiera una manera más fácil de hacer las cosas, aunque estoy segura de que si se dio así no hay porque cuestionar.
Sólo me queda pensar que en cada palabra veo un gesto con la fuerza de un abrazo, en cada puteada cariñosa veo una cotidianidad que nunca existió, en todo lo que es veo una forma de volver a entender lo que soy. Y ojala que yo pueda hacer lo mismo por ese sol que nunca amanece
No hay comentarios:
Publicar un comentario