4 de noviembre de 2017

Agua- Tierra

No servimos para los puntos medios. No servimos para no hablarnos, no servimos para existir sin ser eso que sostiene a la otra. No sirvo para existir sin ser tu amiga.
Voy a ser realista, no fueron malos meses, me pasé días llorando, pero también me pase días riendome, me pase días con ganas de hablar, pero también hubo muchos otros donde no me acordé de vos. No tiene mucho sentido que te mienta, vos sabés más de mi que yo.
No hay un puto lugar de mi vida en donde no estes, sos la base de las mil historias, sos la persona que siempre cae de nuevo, sos la amiga que más me lee, me lees sin verme, sabés donde estoy y con quién sin que te lo diga.
No espero demasiado, capaz que ya esperé mucho. Necesitaba calmarme negra, necesito calmarme, hay tantas cosas que no se hacer sin acelerar a mil, sin correr, sin ahogarme en los miedos, sin ser insegura a cada puto paso. Ayudarte es una de esas cosas, quiero correr y resolver todo, quiero saber que estás bien, quiero que todo mejore por arte de magia.
Siempre funcionamos así, aportando lo que la otra no tiene:
A mi poca organización, tus planes.
A mi voladez, tu concretud.
A tus sueños, mis comentarios mordaces.
A mi rabia, tu rabia, en eso siempre estamos de acuerdo.
A mi paz, tu enojo y tu vuelo.
A mi vuelo, tu calma y tus ganas de hacerme ver que hay caminos.
A mi pasión, tu realidad.
A tus pasiones, mis ganas de que las persigas.
A mi agua, tu tierra.
A tu tierra, mi agua.
Somos un dúo, una fuerza que cuando se junta hace que las cosas sean como son, y todo el tiempo que no hablemos consumo un mundo que está un poco bastante más apagado que lo que debería.
No se que pido, ni que espero, pero sé que sos mi sombra y yo la tuya, pero sé que nos debemos un estar eterno y unas mil charlas. Porque no quiero esconderme de lo que pasa, aunque tarde en saber como reaccionar.
Porque el orgullo ante todo, brindo por tu terquedad y la mía, hermanas de camino, y compañeras de batalla.

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