Sin que me de cuenta para nada, empezó julio. Y me toca hacer mi entrada de todos los años sobre julio. Ya a esta altura saben que la suerte me regaló un chiste sobre este mes, que lo hizo tener una actitud positiva siempre.
Curiosamente después de dos semanas de terremotos y fuerzas, de matarme haciendo cosas de la facultad, y de tener unas tremendas charlas con amigos, vino una semana más de paz, hacer sociales y volar de la mano con los que amo.
Hablando horas de madrugada saque en limpio muchas cosas sobre mí misma, sobre como funciono, sobre como me llevo con los demás y por qué, y también me jugue un poco a salir de los esquemas y hacer cosas que me dan miedo aunque nunca me alcancen las palabras para justificar porque.
Y caí un poco en cuenta de que siempre hay alguien más mambeado que uno. Yo siento que estos meses me regalaron una crisis existencial, pero el bello resultado de eso es que me quedo con mi forma de ver el mundo, me quedo con las personas que me bancaron estos meses de odios y furias, y me quedo con que amo mi caos. Amo cada pedazo de ese caos que soy, amo pensar todo muchisimo, amo dudar de hasta mi sombra, amo saber mucho de las personas, y tener muchas teorías sobre ellas, sobre hasta donde puedo presionar, hasta donde preguntar, sobre como estar sin forzarlos, sin lastimar esas heridas que yo sé que no llevan mi nombre ni mi marca, y que les pertencen solo a ellos/as.
Después de darme cuenta de como me conozco, de como sé, de como muchos quieren saber y no saben, y muchos otros creen saberlo todo y no se dan un puto lugar a dudar de nada, de como todos vamos reolviendo como nos sale. Después de tanto, solamente me queda pensar en que estoy mejor de lo que suponía, me siento confiada, fuerte, y estoy tratando de tomar todas las decisiones porque sé que es la única forma que me queda de que nadie decida por mí.
Los 21 me trajeron la adultez, las peleas y quilombos me trajeron la tristeza que necesitaba para poder entender esa adultez, y las personas que el camino me cruzó y que no deje que se pierdan, me trajeron la paz y el tiempo que necesitaba para que todo eso tuviera algún sentido.
Lindo es saber que le encuentro un sentido a todo.
Lindo es saber que no me asustas, y que puedo trascender a tu existencia.
Lindo es saber que me mirás y te miro, y muchas veces no hace falta nada más.
Lindo es saber que tengo la paciencia para esperar el momento justo de la apuesta.
Lindo es pensar que falta poco, aún sabiendo que no es así.
Lindo es sentir que el invierno tuvo mucha luz, muchas noches de luces eternamente prendidas.
Lindo es saber que te superé materia de mierda, que me consumiste pero yo te gané.
Lindo es sentir que nos comemos el mundo, aunque la realidad nos apunte a matar.
Lindo es saber que es Julio, con J de juntos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario