10 de abril de 2017

Resiliencia

Pequeña y poderosa palabrita, como me olvide de vos. El otro día te volví a cruzar después de unos años, estas tatuada permanentemente en el brazo de una amiga, de una compañera de la carrera. Estás ahí y apareces en los momentos bajos de un año que no terminó de arrancar y ya me estaba haciendo mierda.
Siempre pensé que yo soy una persona que llega tarde a las cosas, que se yó, funcionó asi. Cuando todo el mundo hace algo a mi me esta pareciendo una boludez, años después cuando todos lo dejaron de hacer y pasaron a otra cosa, ahí es donde yo arranco a hacerlo sin darme cuenta del todo. Siempre viví un par de escalones abajo en la escalera mecánica, ese es mi ritmo en el mundo.
Nunca sé muy bien a que estoy llegando tarde hasta que se me empieza a pasar, cosas de ser humano vio. Estoy empezando a cerrar una etapa de "me chupa todo un huevo", que obviamente no solo no fue cierta del todo, sino que estuvo acompañada de mis exageraciones tan postergadas. Estoy saliendo de ahí, de esa forma de vivir, de esa forma de entender a los demás, de pensar las cosas que pienso.
Lentamente creo, porque no sé, que empiezo a preocuparme de nuevo, un poco más, algo más en serio, algo con la posta metida adentro, algo más alejado al miedo a la gente que me despertó el primer año de la facu, del miedo a significar poco para las personas que yo idealice y de las que supuse muchas cosas. El miedo al olvido.
Los fantasmas llevan un tiempo apareciendo, y yendose de a poco, con pasos grandes y tranquilos.
Y yo miro la lluvia y pienso solamente que todos podemos salir de las cosas, que en eso siempre somos fuertes, siempre somos más grandes y más valiosos de lo que nos acordamos en las cosas de todos los días.

Resiliencia: Salir siempre de todo, superar cualquier cosa.

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