Siempre amé el espiritu de mis amigos, creo que es la razón por la cual somos amigos, y también el detalle que los hace imprescindibles. Y si bien entre mis amigos puedo encontrar gente de todos los palos, con todas las cosas raras que te imagines, hasta las personas más comunes que conozcas, en muchos de ellos veo la ambición y las ganas de salir a recorrer el mundo. A todos ellos siempre les dije lo mismo "ustedes vayan, recorran y cuando vuelvan yo voy a estar acá esperandolos".
En general se me cuestiona porque yo no muero de ganas de salir al mundo, porque no me emociona la idea de vivir en otros países, de irme. Ante eso suelo tener una linda respuesta preparada: que yo encuentro la magia, y a las personas raras y locas y divertidas, y a las experiencias que ellos buscan en otro lado, acá donde estoy.
"Pero no conocés otros lugares, no sabés", no, no sé, y no creo que ir a ver otros lugares me haga saber más o menos, porque no creo que el saber venga con el moverse, creo que mucha gente muy grosa en esta vida fueron personas que pasaron años de su vida encerrados en una oficina, escribiendo cosas que maravillan a todos, creo que algunas de las personas que menos esperaron llegaron a vivir cosas enormes, pero firmemente creo que todos encontramos lo que estamos buscando, no más ni menos.
Si te empeñas en ver la vida como un rutina, y la describis diciendo que es aburrida, que es igual, que es monótona, que es lo que hay, que si pudieras harías tantas otras cosas, y si, entonces eso va a ser. Si te parás en la calle, ves como hay viento y como te despeinas, si ves como la gente pasa y tratas por dos segundos de verles las caras, te prometo que vas a ver mucho más que gente, vas a ver muchas personas preocupadas, pero también muchas sonriendo, hablando solas!! (las amo), cantando con auriculares, paseando un perro, abrazando al que tienen al lado, riendose, y puteando como si el mundo se fuera a acabar, con una pasión que mueve al mundo.
Vos podés salir a buscar tus aventuras en donde sea, y yo te banco, pero a mí dejame acá, entendiendo todo como yo sé, encontrandome siempre en los lugares a los que vuelvo, encontrandome en las personas que me quedan, en el chino que está a una cuadra, en la almacenera de toda mi vida, en los árboles del patio de mi casa (y no sabés lo que son esos árboles), en mi perra, en la nueva y en la que se fue, en mis plantas en el balcón, en la lechuza que cuelga de la pared, y en las cosas que conozco y aprendo a amar porque las conozco, en la magia potencial que esconden, esa magia que si la buscás la ves, seguro que la ves.
No te culpo por no buscar, está todo más que bien, pero alguna vez deja que te preste mis ojos, y vas a entender porque lo amo todo a veces, aunque otras quiera revolear todo por la ventana.
Y por último, si pensas todavía que no conozco la aventura, contame porque será que el mismo día que llegué a la casa de mis viejos me saqué una pulsera, el único accesorio que llevo siempre puesto, que representa todo lo que yo creo que se necesita en esta vida ( la msima que inspiro esto: http://palabrasquepisanfuerte.blogspot.com.ar/2016/11/requerimiento-basico-para-la-vida.html ), y no me la puse de nuevo en todo el mes y medio que pasé allá, pero al segundo día de volver a La Plata, me la tuve que volver a poner, porque aunque me sienta en casa acá, todos nos perdemos un poco casi todo el tiempo, y siempre está bueno acordarte de qué necesitas, y sentirlo siempre cerca. Está es mi aventura, y no pido más que la paz inmensa que me da.
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