17 de abril de 2016

Noches impretéritas

Pierdo la fe de a temporadas. No sé desde cuando pasa, pero sé que tiene que ver con mi manera de funcionar. Siempre fui así.
Es por eso que ya me conozco el patrón de memoria, son 2 o 3 noches, pueden llegar a ser semanas, en donde nada parece tener un sentido, cosas que normalmente me parecen bellas y hermosas pierden mucha o toda su magia.
Y de golpe, llega una noche impretérita. No sé si es una palabra, si significa algo, no sé identificar esas noches hasta que en un segundo la noche parece ganarse su impreteriosidad de golpe.
Y todo vuelve a recobrar sentido. Y me doy cuenta de que jamás lo perdió, de que solamente yo me encegué una temporada y no fui capaz de encontrar esas mínimas cosas que le dan una magia a estar vivo, a ser o a pertencer, a existir en si mismo. A ser uno.
De golpe se prenden todas las luces del barrio, de golpe se escucha una batucada que recorre las calles de la ciudad más hermosa y más turbia que existe. De golpe la vida, la juventud, los sueños, todos se despiertan.
De golpe amo. Amo a mis amigos, a mi familia, a los seres que me regalan momentos  de gloria o de felicidad que simplemente no se comparan. No se comparan con nada.
Sueno a propaganda de jabón antibacterial, o de tarjeta de crédito, ya sé.
Pero dejenme acá, en este mismo lugar, en este momento, donde el viento sopla y enloquece, donde el barrio suena más que su silencios, donde las cosas se rompen, se caen, la gente se enoja, pero todos sienten, siempre sienten.
Y en ese sentir está todo, en ese sentir nos hallamos dos por tres, y que suerte que nos hallamos, porque ¿Qué sería de nosotros si no nos hallaramos?
Por esto y más, por las causalidades más locas, por las tortugas que nos encontramos en los caminos retorcidos del destino o de la nada. Por no creer, por creer, por eso brindemos, demoslé una calada más al cigarrillo que se consume en las manos frías de una sociedad complicada, de personas jodidas, de sueños impregnados con realidades varias.
Sirvamonos un pedazo de estas noches largas, de noches locas, de noches eternas, de noches impretéritas.

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