Muchas veces, casi siempre, no hablo en clase. Simplemente porque no me siento cómoda hablando delante de muchas personas, porque odio ser observada. Es por eso que en este rinconcito virtual, solo mío, decidí usar un espacio para agradecer a las personas con las que comparto más horas que con mi familia últimamente, a mi profesores/as de la facu, esos que ponen el pecho cada día para que nosotros salgamos con un poco más de armas después de pasar por esta etapa.
Hoy voy a hablar de "Delcu", porque jamás le dije por su apellido real en estos dos años. Delcu es uno de mis profes, y con él que más tiempo curse, ya que lo tengo desde el año pasado en materias anuales. Y en cuestión de un par más de semanas ya no voy a cursar nada más con él.
Es la clase de profesional que le pone ganas a las clases aunque todos lleguemos cansados, con o sin razones, y que sabe leer en nuestras caras cada vez que va demasiado rápido en la explicación, o que no entendemos nada porque nos sobrepasamos de información. A su vez, lo que más admiro de él es la capacidad que tiene para traer a tierra cada tema que nos explica.
Jamás vi a alguien que tenga el envidiable vicio de explicarte a cualquier corriente psicológica de la historia, usando una botella de agua. Y es que esa botella fue el niño piagetiano, fue el objeto de percepción de la Gestalt, fue quizás el inconsciente de Freud, y termino siendo un objeto cultural que percibimos cognitivamente. Lo fue todo. Y gracias a esa botella tan moldeable, y a ese profe tan capaz, puedo decir que me llevo mucho de esas dos materias. Me llevo historias, ejemplos, y conocimiento que como una enredadera queda adherido a toda esta experiencia. Creo que la facultad es eso, es llevarse todo, lo académico y las vivencias ligadas a eso.
Por eso, desde mi rincón tímido, agradezco a esas personas que se levantan cada día y van a formar profesionales, porque no es el trabajo más valorado cuando debería serlo, y porque como alumnos muchas veces nos olvidamos de decir gracias, y con ese olvido parece que nos diera lo mismo tener enfrente a un verdadero docente o un robot que leer los powerpoints tal cual está escritos. Es por eso que admiro su pasión por lo que hacen, y que cada día me encanta un poco más la carrera que elegí.
Simplemente gracias.
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