Tengo que decir que con 17 años, nunca me esperé conocer mi lugar en el mundo, un lugar donde me sentía bien y no había dolor, donde no tenia de que preocuparme y podía ser feliz. Y lo conocí, ese lugar es una playa en Camboriu, Brasil, el destino de mi viaje de egresados y el lugar del que me quedé enganchada y enamorada, adonde quiero volver porque no hay nada más hermoso que mirar ese paisaje y sentir que no hay nada más hermoso.
Quiero compartirlo con ustedes, asique acá va una foto de el paraíso según yo:
Pasó a contarles un poco del viaje, que empezó con un colectivo lleno de gente que vive en la misma cuidad que yo, y que como mucho me había cruzado 2 veces en mi vida. Con sólo 3 amigas empieza el viaje en micro, medio incómodo tengo que admitir, pero llevadero y lleno de la emoción y expectativa que tiene un viaje asi, que pasas tanto tiempo esperando y no podes creer que llegó y que lo estas viviendo en ese mismo momento.
Y después de 36 horas sin bañarnos, parando cada tanto, llegamos a el lugar que todos nos veníamos imaginando, pero que creo que superó lo que todos esperábamos. Brasil es hermoso, se los digo completamente enserio, si pueden ir vayan porque vale la pena.
Y entre cosa y cosa, pasaron 8 días que parecieron 4, cada con su noche, en un boliche gigantesco, bailando y disfrutando con los amigos que fueron con nosotros y también con los que nos hicimos allá.
Porque nunca importo con quién te sentabas camino a la playa, o a la vuelta del boliche, siempre había algo de que hablar, y esa energía positiva y tan linda que se mantuvo todo el viaje.
De más esta decir que me tocaron los dos mejores coordinadores que podría haber pedido. El Ninja y el Turco, esas personas que todos los días te golpean la puerta y te despiertan con la mejor onda, que hacen todo para que se te vaya el sueño y la pachorra y disfrutes a full de los días de playa, de las excursiones, de las compras, de todo lo que hagas. Porque no importaba realmente qué hacias, sino que estabas en Brasil, viviendo el viaje, sin pensar ni por asomo en tu vida normal, en la rutina o en la escuela.
Y cómo me voy a olvidar de esa charla que me cambió la vida, que me hizo ver todo desde otra perspectiva. Nunca pensé que un hombre pelado del que no sabia nada, pudiera enseñarme tantas cosas en solamente media hora. Nadie me dejó tan claro en esta vida lo que importan las relaciones, las personas que amamos y cómo tenemos que cuidarlas y dejarles siempre en claro lo mucho que las amamos. Porque desde nuestros amigos, hasta nuestros viejos, se merecen todo el amor que tenemos, y merecen saber que los queremos y valoramos todos los esfuerzos que hacen por nosotros.
Realmente, viví mucho más de lo que soñé vivir, y aprendí tanto de la vida, del mundo, conocí a tanta gente que se merece que la quieran, que es buena para formar una amistad y para mantener ese viaje vivo, porque todas y cada una de las cosas que pasé quedaron adentro mío, y me transformaron. No volví igual y estoy muy contenta por eso.
Si tienen la chance de hacer un viaje así, les digo que no se lo pierdan por nada del mundo, porque cada momento vale, y todo lo que vivan va a quedar guardado como uno de los mejores recuerdos de su vida.

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