La frase común suele ser "El Amor de Tu Vida", así, con mayúsculas, luces de colores, y demás cosas que marquen lo importante que es encontrarlo, tenerlo, buscarlo. Y no lo es, todos los tenemos, en diferentes personas, o quizás en una sola, pero no hay que confundir.
El amor de tu vida no es tu novio/a, no es esa persona que duerme con vos, la que te regala algo cuando cumplen meses, esa persona es tu pareja, y esta genial que la ames.
Pero el amor de nuestra vida siempre es alguien con mucho más poder sobre nosotros, alguien que amamos de una manera incondicional que roza lo inexplicable, una manera única, y sencillamente a veces nos cuesta pensar que esa persona lo sea.
Los amores de nuestra vida son aquellas personas que queremos más allá del amor de una pareja, son nuestros padres o familia cercana, los que lo dan todo por nosotros, son nuestros amigos más cercanos, los que nos conocen demasiado bien como para poder cambiar eso. Son esas personas que aunque nos estén sacando de quicio, haciéndonos enojar de una forma loca y estúpida, no podríamos dejar de querer. Son los amores de nuestra vida porque el amor que sentimos por ellos supero cualquier parámetro que pueda tener el amor romántico, supero nuestro entender, es algo de lo que no dudamos. Queremos verlos felices, lo queremos con tanta fuerza que daríamos nuestra felicidad por ellos/as, sin dudarlo, son esa persona a la que le deseamos que encuentre a una pareja que lo haga feliz, a la que sacaríamos de cualquier quilombo, son aquellos que guían nuestros pasos. Su opinión importa mucho, más de lo que admitimos, y saben perfectamente que son nuestro punto débil, ese "no" que nunca decimos.
Más allá del incesto y demás reglas sociales, inlcuso con esos amigos que tranquilamente para los demás podrían ser nuestra pareja, hay algo que no nos cierra, o capaz que ya fueron pareja y no funcionan, pero nunca pudieron abandonar esa conexión que los une, y hoy son buenos amigos. Ese es mi punto, el punto de inflexión, eso que hace que nos cueste pasar mucho sin corroborar que la otra persona esta bien, esa simple frase que calma cualquier inquietud que tengamos, que nos da fuerza para seguir.
¿Qué nos llena más que esa sonrisa de orgullo de un padre a un hijo?¿O esa risa compartida entre lágrimas y abrazos, cuando logramos que por unos segundos el dolor se vaya de la cara de nuestra mejor amiga?¿Esa emoción de saber que el otro está viviendo algo que lo llena, que lo hace tan feliz? Incluso si no podemos compartir esos momentos físicamente, el pulso nos tiembla de amor, la sonrisa se nos pinta en la cara, el miedo desaparece, deja de existir sobre la faz de la tierra. si los que queremos están bien.
Esa magia es mayor que cualquier nombre o título que le puedas poner a una relación, esas personas son los amores de tu vida.
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