30 de septiembre de 2013

Steven Spielberg 2

El segundo capítulo de la historia empieza con quinto, ese año que lamento decir que fue en el que peor la pasé. Por muchas cosas en realidad, ya me habían dicho que iba a ser el año más jodido de la secundaria, pero entre escucharlo y vivirlo hay una diferencia importante.
No me esperaba el nivel, que estuvo más alto que nunca, no me esperaba las malas notas, el cansancio, los profes malos (tan distintos a los de cuarto), básicamente, no me esperaba nada.
"Siberia" para los conocidos, Aulas comunes para los que pasan de visita por el campus. Todos los salones pasan un cuatrimestre teniendo clases ahi, porque la escuela nos queda chica. Y si hay algo de cierto en el apodo, es que el frío que hace, combinado con el vientito que pasa a los costados del edificio, y se mete por la puerta que algún boludo siempre deja abierta.
Pero no todo en ese año fue malo, lo lindo de estar aislado del resto de la escuela, es que tenes horarios propios, recreos de 20 minutos, salidas a buscar agua para el mate, a sacar fotocopias, al bufet, todo el tiempo.
Creo que el mejor momento del año lo pasamos cuando en una hora libre no nos querían dejar salir, asique aprovechamos, y saltamos por la ventana los 23, y nos largamos a correr por atrás de todos los edificios, para que no vieran que nos íbamos al buffet. No solamente compramos la comida, sino que volvimos, y mientras estábamos todos charlando de lo bien que nos salió, entró nuestro preceptor y nos dejo salir por haber estado tan callados, fue lo más.
Otro día que no me olvido, pero por razones muy distintas, es el día del vídeo. Tengo que admitir que hacer un vídeo cantando una canción que putea, y bailando con un cartel con el nombre de tu profesora de matemática, es algo que en cualquier lado sería un tema tuyo, pero en mi escuela, por desgracia significa una sanción. Juro que nunca voy a entender que tenía que ver la escuela en todo eso, pero no importa, ya pasó, ya me banqué las miradas, los comentarios, desde los que te felicitan a los que te miran con cara de orto.
Y asi pasó, me costó sobrevivir ese año pero lo hice y sin llevarme ninguna materia, y después de un zarpado verano, vino el 2013, vino lo mejor.

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