29 de julio de 2012

Siempre brillando, no importa qué.

Odio con toda mi alma ese momento donde miras a los ojos de esa persona que tanto amas, y te das cuenta de que ¿en cuanto?..meses? semanas? días? No importa cuanto tiempo sea, lo único en lo que podemos pensar es en que no la vamos a ver más, que nada va a ser como antes, porque sin esa persona, no imaginamos la vida, pero somos conscientes de que hay una vida después de su muerte, que tenemos que seguir, que tenemos que ser fuertes por esa persona que lucha con toda su voluntad para seguir, porque nos ama tanto como nosotros a ella.
Y así termina, con nosotros sentados mirando el patio, la playa, lo que sea, en esos silencios que dicen mucho, que dicen todo eso que no le pudimos decir a tiempo, las palabras que nos sobran porque nadie más que esa persona se las merece.
Si te pienso, se me llenan los ojos de lágrimas, hasta tiemblo, porque una especie de miedo que no conocía se apodera de mí, miedo a que (suponiendo que todavía estés, no importa donde) no sientas orgullo de como vivo mi vida, de como seguí adelante sin vos.
Quiero gritarte que es difícil, que me cuesta dejarte atrás, porque sería como perderte una vez más...pero no puedo quejarme, vos luchaste mucho para seguir conmigo todo el tiempo que pudiste, y es injusto que mi lucha sea tan fácil en comparación.
Creo que solo importa que siempre vaya hacia adelante, por vos y por mí, por todos, pero adonde vaya te llevó, y eso siempre me saca una sonrisa.

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